Africa,  Tunez

Túnez – Día 2

Yasmine Hammamet – Susa – Kairuán – Monastir 

Arrancamos el segundo día con muchas ganas, ya que el primero se nos había torcido un poco con varios imprevistos…

Como habíamos llegado a Yasmine Hammamet cuando estaba ya de noche, decidimos dar un paseo por el puerto y la playa por la mañana. Todavía a esa hora no había demasiados turistas y la playa estaba relativamente vacía. La playa no tenía nada de especial en particular, un par de bares estilo “chiringuito” pero que estaban practicamente abandonados.  Por lo demás, una playa que se enfoca en turistas, ya que esta bordeada por grandes resorts.

Continuamos el paseo acercándonos hasta el puerto donde se podían apreciar grandes yates de lujo y varios tunecinos intentando atraer turistas para realizar distintas actividades durante el día. 
La zona en sí, más que por dar un paseo no tienen gran interés. En mi opinión está demasiado preparada para el turista, con varios restaurantes de comida occidental, y tiendas de souvenirs. 

Sobre las 9 de la mañana, arrancamos para hacer la ruta programada para hoy:

Pusimos en el GPS con dirección a la Medina de Susa. Esta ciudad es la tercera más grande de Túnez y sus principales puntos de interés son la Medina, la Gran Mezquita y el Ribat. 

A la llegada aparcamos el coche cerca de una zona donde había una parada de Taxis. Lo bueno que tiene Túnez es que puedes aparcar el coche practicamente donde quieras y sin pagar. Os dejamos un pequeño esquema para que veais la zona mejor:

Entramos a la medida por unas escaleras que había donde aparcamos el coche. La primera impresión fue de que aquello no tenía nada de especial, pero a medida que nos íbamos acercando a El Ribat se empezaba a escuchar el bullicio, y cuando hicimos el último giro, empezamos a ver los comercios.

Las calles son muy estrechas y casi parece que los comercios que están enfrentados se van a tocar. La mayoría de los puestos venden especias, ropa, calzado, comida… También hay alguna casa de té,  siempre llenas de hombres. 
íbamos caminando pero sin saber a donde mirar, ya que había tantísimas cosas, que no sabes en qué punto poner tu atención. 

Estuvimos paseando sin seguir ningún tipo de dirección, solamente atravesando calles y dejándonos llevar. Llegamos a una zona de escaleras que recuerda a Sidi Bou Said, ya que era todo blanco y las puertas y ventanas de color azul. Es la zona donde más turistas vimos; en su mayoría grupos de visitas guiadas. 

 

Un momento muy especial que pudimos vivir durante nuestro paseo por la Medina fue oír la llamada a la oración que sonaba desde la Gran Mezquita que teníamos a escasos metros.

Después de conocer la Medina, visita que recomendamos totalmente para conocer más de cerca la cultura, hicimos una parada para comer, y buscando en la app de Tripadvisor dimos con este restaurante: “Restaurant du Peuple”. Se encuentra cerca de las murallas de la medina. Aunque a simple vista no parece gran cosa, su secreto está en el interior. Es un lugar pequeño y regentado por dos mujeres que cocinan de maravilla. Nosotros pedimos couscous, uno de pollo y otro de pescado. Todo riquísimo, os lo recomendamos sin dudar! Además el precio es muy económico. Como guinda, nos sirvieron un té que estaba buenísimo. La verdad que este restaurante es un buen ejemplo para no juzgar las apariencias. 

De allí ponemos rumbo a la Gran Mezquita de Kairuán. (Horarios: de sábado a jueves de 08.00 – 14.00, los viernes hasta las 12.00). 

En esta ocasión podéis estar tranquilos de llevar el coche, es una zona muy tránquila, y además para aparcar no hay ningún tipo de problema, justo en frente de la mezquita hay un parking sin ser de pago donde podemos dejar el coche. 

Bordeamos la mezquita porque no indica claramente donde esta la entrada, pero en cuanto la gente local te empieza a ver un poco perdido, empiezan a salir para indicarte por donde entrar. 

Para guiaros un poco, se encuentra en una zona donde hay vendedores de Alfombras, y en la entrada hay un cartel en el que viene marcado los horarios. 
Entramos, pagamos nuestra entrada de 10 TND + 1 TND por la cámara. Con esta entrada tienes acceso a distintos monumentos y museos (Museo de Arte Islámico), esa información te viene en el ticket. A medida que vas a los distintos sitios, te lo van sellando, por lo que no tires la entrada por si acaso. 

Como es de imaginar, a la mezquita las mujeres debemos de ir tapadas: pantalón largo, chaqueta y pelo tapado. Si se os ha olvidado, allí disponen de varias túnicas y pañuelos que te prestan para que hagas la visita, sin coste alguno. A mí se me había olvidado el pañuelo para la cabeza en el coche… y eso que lo metí en la maleta especialmente para esta ocasión…
En cuanto a los hombres, si van en pantalón corto también les hacen taparse con una túnica, pero no pasa nada por llevar camiseta de manga corta. 

Nuevamente nos sorprende que no hay muchos turistas, solamente un par que están realizando una visita guiada. El sitio nos encanta, además tienen abiertas unas puertas en las que ves la sala de oración, aunque esta prohibida su entrada si no eres musulmán. Aprovechamos esta oportunidad para estar un buen rato observando y sacar un par de fotos. 

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Tras la visita, nos quedamos un rato dando un paseo por el cementerio que se encuentra a escasos metros de la mezquita y también por varias tiendas que venden alfombras. Allí nos compramos nuestro primer souvenir; una pequeña alfombra para la entrada de casa que conseguimos un poco más barata regateando, unos 20€.

Volvemos al coche, e intentamos ir un poco apurados para intentar llegar a darnos un baño en la piscina del hotel que habíamos reservado en Monastir. El hotel donde pasamos la noche es el “Regency Hotel and Spa”. Pagamos 33€ en régimen de media pensión. 

Podéis encontrar nuestra opinión en Tripadvisor

Lamentablemente, no pudimos darnos un chapuzón en la piscina porque estaba empezando a refrescar, pero sí pudimos ver el atardecer desde aquí, que da vistas al mar y a una pequeña cala. 

Depués aprovechamos a cenar pronto para ir a dar un paseo por la zona costera de Monastir, y ver el Ribat iluminado por la noche y el mausoleo a Habib Burguiba. Nos sorprendió gratamente que había bastante ambiente por la calle, incluso un torneo de petanca. La pena es que no llevamos la cámara para poder tomar unas fotos, pero si os podemos decir que la imagen de la ciudad iluminada es preciosa.

Se nor termina el día, vuelta al hotel y a descansar porque el día siguiente va a ser un poco cansado. 

Túnez por libre – Día 3

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